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Historia de Benton REA

Grabado en la Historia

El Boletín de Registros de Prosser (Prosser Record Bulletin) de Prosser, Washington documentó los comienzos de una cooperativa eléctrica nueva que transformaría vidas al llegar al condado de Benton en la década de 1930. Dé clic en cada imagen para ampliarla.

Propiedad de sus Miembros Desde el Inicio

La Asociación Eléctrica Rural de Benton fue incorporada el 19 de abril de 1937, para servir a las áreas rurales de Benton y condados adyacentes. Contando con un préstamo de $45,000 dólares del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos a través de la Asociación de Electrificación Rural para la planificación y construcción, la cooperativa completó 43 millas de línea eléctrica. Benton REA activó el interruptor por primera vez en mayo de 1938, iluminando 89 granjas rurales en los condados de Benton y Yakima. Finalmente, los agricultores locales podrían retirar sus lámparas de queroseno y entrar en la era moderna. Benton REA es la empresa de servicios públicos propiedad de sus miembros más antigua en los condados de Benton y Yakima. La cooperativa continuó su expansión constante, cumpliendo su misión de llevar el servicio eléctrico a las áreas rurales. Hoy en día, Benton REA proporciona servicio eléctrico a más de 15,000 cuentas en más de 1,701 millas de línea eléctrica, desde West Richland a la parte alta de White Pass, y desde Hanford al Río Columbia. La cooperativa celebró su 80º aniversario en 2017. Ese mismo año marcó 20 años de ofrecer servicios de internet y redes de computadoras a través de su división de negocios de internet, PowerNET. Viaje al pasado 80 años en esta Historia Cronológica de Benton Rural Electric Association.

Breve Historia de la Electrificación Rural en América

Para comprender completamente la historia de Benton REA, y lo que su incorporación significó para las áreas rurales de los condados de Benton y Yakima, vea The Electric Cooperative Story.

Las primeras décadas del siglo XX marcaron el comienzo de una era de cambio dinámico, como nunca antes se había visto en la historia de la humanidad. Las ciudades con el atractivo de una vida oportunidades promisorias tuvieron un auge. Las fábricas estadounidenses suplantaron a sus contrapartes europeas como las más productivas del mundo. Los automóviles salieron de las líneas de ensamblaje indicando el final de los días de los caballos y los carruajes. La electricidad, quizás el descubrimiento más importante de la humanidad, también transformó a los Estados Unidos. Las luces, los electrodomésticos y las máquinas eléctricas ya no eran novedades, sino una necesidad. El teléfono, que una vez fue un misterio maravilloso, se convirtió en una forma de vida gracias a la electricidad. Mientras los hermanos en el área urbana disfrutaban del brillo de la electricidad, el granjero estadounidense permanecía en el pasado, trabajando duro a la luz de la la lámpara de queroseno y usando las máquinas de los tiempos de sus abuelos.

El deseo de los granjero por la electricidad era apasionado, pero los medios, esquivos. Las vastas distancias entre las granjas hacían que las líneas de tendido y la colocación de postes fueran costosas, generando poco o ningún beneficio para las compañías eléctricas. En 1932, solo el 10 por ciento de las granjas de la nación tenían electricidad, en comparación con el 70 por ciento de los habitantes urbanos. El llamado a la electrificación rural se escuchaba ya desde 1909. El Informe de la Comisión de la Vida Rural de 1909 sugirió que las cooperativas eléctricas podrían ser una forma de llevar electricidad a las granjas, pero pasarían otras tres antes de que la electrificación rural comenzara de verdad.

La Ley de Electrificación Rural (REA) de 1935, promulgada por el presidente Franklin D. Roosevelt, puso a disposición millones de dólares disponibles para préstamos a empresas privadas, públicas y cooperativas de servicios públicos. Las cooperativas rurales, es decir, las asociaciones privadas que pertenecen y están controladas por las personas a las que sirven, surgieron como los principales acreedores de los fondos en préstamo del REA. A fines de 1936, casi 100 cooperativas en 26 estados habían firmado acuerdos de préstamo con la REA. Los préstamos auto liquidables otorgados a las cooperativas rurales financiaron la construcción de líneas eléctricas y las instalaciones de generación y transmisión.

Hoy en día, más de 900 cooperativas eléctricas rurales en 47 estados sirven a 42 millones de estadounidenses. Las cooperativas eléctricas poseen y mantienen casi la mitad de todas las líneas de distribución en el país que cubren tres cuartas partes de la superficie terrestre del país. Las cooperativas eléctricas rurales promedian 7.4 consumidores por milla de línea que generan aproximadamente $ 16,000 dólares en ingresos por milla de línea. Por el contrario, los servicios propiedad de inversionistas tienen un promedio de 34 consumidores y recaudan $ 75,500 dólares por milla de línea y los servicios de propiedad pública tienen un promedio de 48 consumidores y recaudan $ 113,000 dólares por milla de línea.